LA IMPORTANCIA DE LO INVISIBLE

La Funeraria, autores y directores Bernardo Cappa y Martín Otero.              
Intérpretes: María Cristina Blanco, Estefanía D’Anna, Mariano Gonzalez, Sebastián Mogordoy, Fernanda Penas, Fabricio Rotella.
Sala: SPORTIVO TEATRAL Thames 1426 Tel.4833-3585 ($ 25,00 y $ 20,00) - Domingos 20:30 hs

Adriana Libonati


Los autores-directores han diseñando un tipo de puesta en el estilo work in progress, mediante una  activa participación de los actores; en la que se puede percibir un poderoso perfume bartisiano, no muy difícil de comprender ya que se estrena en una de las salas del  Sportivo Teatral, y además,  varios de los actores que intervienen hicieron cursos con Ricardo Bartis y se inscriben en una textualidad teatralista que  indaga  cruces entre procedimientos de la tradición teatral argentina como el grotesco y la comedia.
Hay una gran  importancia de la extraescena que remite a un reflotamiento realista, en esta  funeraria esta ubicada en un tiempo y un lugar reales, nominados textualmente.
Respecto a la estructura espacial de reducidas dimensiones y ubicada en un  ángulo de la sala, mientras que  los otros laterales se abren a dos puertas que comunican con la extra escena: a una trastienda indicada y hacia un supuesto exterior. Estas puertas cobraran mucha importancia ya  que se abren y cierran, además de trabarse,  en los momentos mas inoportunos. Es en estos fuera de campo extraescénicos donde  transcurren importantes elipsis narrativas  desde lo sonoro y lo lumínico convirtiendo a ese espacio que no se ve en parte nodal de la puesta.
El sistema de personajes esta armado, alejándolos de la seducción convencional y se podría ver una filiación con los  personajes inmorales de nuestros sainetes. Tanto en el grupo familiar de los dueños de la funeraria como en el de la familia de deudos se advierten características  oportunistas, enmarcados por actuaciones excelentes que aciertan al poner en escena tantos tics de la argentinidad, apelando a una  utilización de procedimientos cómicos propios del actor popular: caricatura, equívocos, maquieta y oponiendo sus desempeños a la mimesis realista con fuertes componentes expresionistas que intensifican lo gestual y el humor negro. Se destacan los trabajos de Sebastián Mogordoy como motor de la escena y de  Cristina Blanco, estupenda en mostrar a una taxidermista desbordada.
Desde el nivel semántico estas familias dispuestas a todo, para sobrevivir una y para tapar sus trapos sucios, la otra, se convierten en un eslabón mas de la cadena que parece irse  conformando  en el teatro de  la década:  la familia en su tradicional rol de célula  básica de lo social y a la vez,  como metáfora de corrupción.